Una noche de estas fui a cenar con una amiga muy querida.
Hablamos de pérdidas irreparables. En silencio.
Y gritamos risas de vino con chimentos.
Los dolores de alma son cruentos con el cuerpo. Le hacen perder la memoria de borracheras alegres, noches de bares con bandas que asustarían al propio Gordo Valor, despojos de amoríos inolvidables.
Sin embargo, no aprendemos. Seguimos sentándonos en el último banco del aula, tirando el pelo de las chicas de adelante. Hablando en clase. Pegando chicles en los bancos.
Insistimos, tercos, en apostar a la amistad, a los afectos que secan el alma cuando se mudan al Otro Barrio.
No salimos con el pulovercito. Caminamos descalzos en el pasto. Te llamamos una vez más a pesar que prometimos lo contrario.
Y, como incita mi elegido compañero de banco UNO, tomamos, fumamos y tratamos de cagarnos de risa de cuanto podemos. A pesar de los consejos, los recaudos y hasta las leyes.
Somos de esos que van orgullosos a la Dirección a firmar las amonestaciones. Intuyendo, en silencio, que los que mandan son los Otros.
Nos portamos mal.
Hablamos de pérdidas irreparables. En silencio.
Y gritamos risas de vino con chimentos.
Los dolores de alma son cruentos con el cuerpo. Le hacen perder la memoria de borracheras alegres, noches de bares con bandas que asustarían al propio Gordo Valor, despojos de amoríos inolvidables.
Sin embargo, no aprendemos. Seguimos sentándonos en el último banco del aula, tirando el pelo de las chicas de adelante. Hablando en clase. Pegando chicles en los bancos.
Insistimos, tercos, en apostar a la amistad, a los afectos que secan el alma cuando se mudan al Otro Barrio.
No salimos con el pulovercito. Caminamos descalzos en el pasto. Te llamamos una vez más a pesar que prometimos lo contrario.
Y, como incita mi elegido compañero de banco UNO, tomamos, fumamos y tratamos de cagarnos de risa de cuanto podemos. A pesar de los consejos, los recaudos y hasta las leyes.
Somos de esos que van orgullosos a la Dirección a firmar las amonestaciones. Intuyendo, en silencio, que los que mandan son los Otros.
Nos portamos mal.
Vivimos.