Como no lo encuentro a UNO en ningún lado para cumplir la amenaza y romperle bien la jeta a ese descontado (?), se me ocurrió romper otra cosa más importante y nació la idea para este post: mitos urbanos que irán cayendo en picada, como el índice Merval.
Hoy me ocuparé de esa patraña femenina que indica que después de unos besos (cuanto menos) en el boliche de turno, los varones pedimos teléfonos de señoritas a las que nunca llamamos.
Yo llamo y me la recontra banco.
Ahora no llamo, estrictamente, porque me cagan a escopetazos (?), pero siempre llamé cuando pedí Nº.
Y si algún caso de incumplimiento de promesa telefónica ha sido cierto, estadísticamente es desechable (?) porque quizás el tipo estaba recontra mamado o no le alcanza para la tarjeta telefónica.
Además, las mujeres nunca toman la iniciativa. Para que catzo esperan? Porqué no te llaman si les gustó el amasije (?) ???
En fin, misterios de la vida que espero no pretendan que les revele yo. Encima gratis.
Aporten a la polémica.
DOS (vestido como Jorge Riaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaal)