
Es tarde a la noche.
El invierno asoma y la tristeza hace fila en el mostrador de los humanos que se animan a sentir.
Una amiga que gusta de las moderaciones de primaveras y otoños me cuenta que tiene una semana difícil.
La vida muchas veces parece emperrarse con la gente sensible.
Será, le digo, porque es una mala estrategia no imponer a los gritos el poder de la belleza, la inteligencia o la modestia.
Los pipiolos (?) que andan por la vida sacando mas pecho que el propio Diego, sin haber hecho siquiera un mísero jueguito, parecen dominar todos los escenarios.
La van de pura pinta, entran sin llamar, sin ser invitados.
No parece importarles.
Con sus autos falos, sus billetes, sus doctores y otras mierdas tienen llave para todas las puertas.
Ellos no cuentan con que nosotros preferimos las bicicletas viejas a los trenes bala (?)
Un bici como la que usaba mi abuelo para ir a trabajar de estibador al puerto.
La de Tulio, cantor de mil noches de cabaret, tapado con un diario al sol del día.
El invierno asoma y la tristeza hace fila en el mostrador de los humanos que se animan a sentir.
Una amiga que gusta de las moderaciones de primaveras y otoños me cuenta que tiene una semana difícil.
La vida muchas veces parece emperrarse con la gente sensible.
Será, le digo, porque es una mala estrategia no imponer a los gritos el poder de la belleza, la inteligencia o la modestia.
Los pipiolos (?) que andan por la vida sacando mas pecho que el propio Diego, sin haber hecho siquiera un mísero jueguito, parecen dominar todos los escenarios.
La van de pura pinta, entran sin llamar, sin ser invitados.
No parece importarles.
Con sus autos falos, sus billetes, sus doctores y otras mierdas tienen llave para todas las puertas.
Ellos no cuentan con que nosotros preferimos las bicicletas viejas a los trenes bala (?)
Un bici como la que usaba mi abuelo para ir a trabajar de estibador al puerto.
La de Tulio, cantor de mil noches de cabaret, tapado con un diario al sol del día.
Una de esas, desvencijada, oxidada de uso.
La que se compró mi amiga y la hizo feliz, casi hasta llorar.
Esa que sirve para mirar el tiempo de a poco. Manso.
Esa que sirve para mirar el tiempo de a poco. Manso.
Lejos de la guita y el poder. Cerca del sol de primaveras y otoños.
Tratando de agarrar del cogote un cachito de felicidad.
DOS